¡Por fin es viernes! Menos para el autónomo que es jueves

¡Por fin es viernes! Menos para el autónomo que es jueves

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La realidad para el autónomo es que en la mayoría de los casos su jornada laboral no es de ocho horas. Tampoco de cinco días, sino de seis en la mayoría de los casos. Por eso cuando muchos dicen aquello de ¡por fin es viernes! para el autónomo todavía es jueves, ya que tendrá que trabajar también el sábado.

Y muchos tendrán suerte si solo tienen que hacerlo por la mañana y pueden disfrutar de un día y medio de descanso. Para muchos no queda más remedio, o al menos no ven cómo podrían cambiar la dinámica en la que están para llevar a final de mes un salario decente a sus casas. Si trabajan menos horas acaban cobrando menos.

Pero lo cierto es que no analizan si estas horas que trabajan, en la que están ocupados, lo hacen en tareas de alta rentabilidad, aquellas que les generan o pueden generar la mayor parte de sus ingresos, o en tareas de baja rentabilidad, que cualquiera podría hacer. Un taxista pasa muchas horas al volante, pero muchas de ellas en una parada esperando viajeros o dando vueltas por las calles.

Son horas improductivas y poco rentables. Suman beneficio, porque al final si estás siempre trabajando algo ganas, pero hacen que la rentabilidad de la hora laboral caiga en picado. Quizás harían bien en pensar un modo de encontrar clientes que no implique estar todo el día en la calle.

Lo mismo ocurriría en otros muchos sectores. Muchas de esas horas que se dedican a trabajar son improductivas. Pero al final te acaban por robar la vida, esa vida que se pretende conseguir con los beneficios del trabajo. Tenemos un negocio para vivir mejor, no vivimos para tener un negocio. Y es algo a lo que hay que dar la vuelta.

Este es uno de los motivos por los que muchos hijos no quieren dar relevo a sus padres en las empresas. Son conscientes de que gracias a ese negocio ellos han podido estudiar, tener una vida cómoda y salir adelante. Pero también de los sacrificios que han hecho sus padres para mantener el negocio, que era su sueño, pero no necesariamente el de sus hijos.

En Pymes y Autónomos | ¿Orgullo o prejuicio por ser autónomo?

Imagen | rawpixel

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