Los autónomos y la controvertida tarea de construir su marca

Los autónomos y la controvertida tarea de construir su marca
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Vivimos en una crisis muy dura, que ha tenido dos consecuencias muy importantes para los profesionales freelance: mucha más competencia y menor volumen de negocio. Ante esta realidad, la tarea de construir una buena marca profesional y personal con la que diferenciarse del resto ha pasado de ser una opción a casi una obligación. Un ‘trabajo’ que tiene sus beneficios, pero también sus riesgos, y que no supone ningún 'percado'.

Muchas veces se tiende a olvidar que un profesional independiente es una empresa unipersonal y como tal, debe hacer frente a la competencia y construir una buena imagen de marca (no a través de humo y mensajes vacíos) que sirva como carta de presentación, que contribuya a ser más visibles para conseguir esos proyectos y clientes tan codiciados en un momento como el actual.

Se trata de una tarea controvertida porque la consabida existencia de decenas de ‘gurús’ y profesionales que basan su actividad pública en un ‘autobombo’ excesivo e improductivo genera reticencias respecto a ‘vender’ nuestros trabajos, nuestros servicios o nuestra experiencia en un sector determinado. La línea que separa ambos ‘mundos’ es cada vez más delgada.

Trabajar en este sentido no es, en absoluto, ningún pecado. Como ocurre con las empresas, el ‘freelance’ ya es una marca en sí mismo, quiera o no cultivarla. De que sea lo suficientemente fuerte como para crear diferencia con el resto de la competencia dependerá el futuro profesional de este trabajador.

Los riesgos

A partir de esa base, sí que es justo reconocer que existen ciertos riesgos en esta particular ‘batalla’:

  • Caer en el ‘autobombo’. Marca personal no implica tener siempre el ‘yo’ presente de manera continua en el día a día. Es eso, el egocentrismo, lo que acabará siendo rechazado por el resto de profesionales del sector.
  • Convertirse en ‘máquinas automatizadas’. Si todos convenimos que las empresas deben humanizar aún más su mensaje, pensar que por poner el piloto automático puede ser beneficioso es de ilusos. Mostrar la personalidad, experiencias personales o, por ejemplo, tus lecturas no va en contra de la marca personal. Justo al contrario, la completa y la hace creíble. Si yo tuviera que contratar a un profesional, optaría por quien mostrara con naturalidad esas dos facetas.
  • Vender ‘humo’. Conocer en profundidad el sector en el que opera el profesional debería ser condición indispensable. No hacerlo puede desembocar en ese ‘humo’ que tanto se rechaza.

¿Cómo construirla?

Dice el refrán popular: “Cada maestrillo tiene su librillo”. Pero al igual que las empresas, la visibilidad llegará con el buen trabajo y aspirar a ella sin esfuerzo es una equivocación, como ya comentamos en estas mismas líneas. Aquí algunas claves:

  • Aportar buen contenido relacionado con el sector en el que opera, sin contribuir a una infoxicación creciente. Un blog puede ser una magnífica herramienta.
  • Compartir experiencias profesionales, que puedan servir a otros, aprendizajes, lecturas...
  • Ser útil para los demás. Ayuda, colabora, contribuye, apoya, participa en proyectos...
  • Cultivar y ampliar la red de contactos. Éstos pueden ser muy importantes a la hora de lograr nuevos clientes e iniciativas interesantes.
  • Formarse. Un profesional que quiera convertirse en una referencia en su sector debe estar formándose continuamente, reciclando conocimientos y adaptándose a las necesidades del mercado.

Conclusión: la marca no es pecado

En un mercado fuertemente competitivo, hacerse visible, a base de esfuerzo y trabajo, se convierte en algo necesario. La construcción de una marca personal con la que ponerlo más fácil no es ningún ‘pecado’ si no se cae en algunos errores comunes.

En Pymes y Autónomos | De 'personal branding' a 'marca personal' Imagen | Anyway the wind blows...

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