Si no has desconectado en verano, ahora es cuando empezarás a pagar las consecuencias

Si no has desconectado en verano, ahora es cuando empezarás a pagar las consecuencias

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Cuando se hace hincapié en eso de desconectar del trabajo en verano, de relajarse y olvidarse del mundo laboral, se hace sobre todo para lograr que cuando se vuelva a la actividad normal se esté fresco para dar lo mejor de sí mismos. Por eso si no has desconectado en verano, ahora es cuando empezarás a pagar las consecuencias.

Y lo cierto es que para aquellos que tienen responsabilidades en sus empresas, que son autónomos o profesionales independientes cada vez es más complicado. Aquí muchas veces nos traiciona la tecnología que tanto nos ayuda en otras ocasiones. Todo lo que nos hace la vida más fácil o incluso nos ayuda a conciliar vida personal y laboral a lo largo del año, se vuelve en nuestra contra en vacaciones.

No se desconecta porque no se puede, ¿o porque no se quiere?

Porque poder estar conectados a través del móvil al correo, de trabajar en la nube, o acceder de forma remota a nuestro ordenador en la oficina, supone que los pocos días que nos hemos podido ir a descansar realmente no lo hemos hecho. O al menos no cómo nos habría gustado.

Aquí existen varias caras del prisma. El autónomo que no tiene a quién delegar, y no le queda más remedio que contestar correos, devolver llamadas y tratar de apagar fuegos. En este caso la tecnología incluso le puede ayudar a disponer de unos días de vacaciones que de otra forma sería complicado tomarse.

Unos no pueden y otros no quieren olvidarse del todo del trabajo

Otro ejemplo sería el responsable de la empresa que no delega, ya sea porque no quiere o no puede hacerlo. Por incapacidad para ceder su responsabilidad a otro o simplemente porque no confía en nadie en la empresa. En estos casos, el mismo se obliga a no desconectar en vacaciones.

El tercer caso sería el de los adictos al trabajo, incapaces de pasarse un día sin pensar en los temas pendientes que dejan en su escritorio. En estos tres casos todos piensan que no necesitan descansar y no es cierto.

Nuevas ideas, nuevo impulso para los negocios

No se trata sólo de olvidarse de todo, de descomprirse mentalmente del ambiente laboral. También de tomar perspectiva respecto al negocio. Volver con nuevas ideas, un impulso necesario en muchas empresas para mejorar, para seguir creciendo y no quedarse estancadas.

Se tiene tiempo para analizar y pensar hacia donde queremos que vaya nuestro negocio. Si no lo hemos hecho en este momento, será mucho más complicado lograrlo cuando nos metemos en la vorágine del día a día y lo único que importa es facturar lo necesario para mantener nuestro negocio.

Pero también nos puede penalizar en la productividad. Al no desconectar, no descansar, nos cuesta más concentrarnos en nuestra actividad. Y esto al final supone un problema en nuestro día a día, puesto que para hacer una tarea vamos a tardar más tiempo del que nos gustaría.

Por último quedan los casos extremos. Personas que lo dan todo hasta que llega un momento, cuando menos se lo esperan donde sufren un ataque de ansiedad, estrés o un problema más severo que acaba por obligarles a bajar su ritmo por motivos médicos. Y pasa mucho más de lo que pensamos.

En Pymes y Autónomos | Desconectar del correo en vacaciones, el reto para muchos trabajadores este verano

Imagen | lukasbieri

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