El asesor Maus contra el rumor misterioso [Humor]

Grudiz | 12 de febrero de 2012

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Maus llevaba escuchando treinta minutos de monólogo de su nuevo cliente y comenzaba a sentir un sueño bastante inapropiado, dadas las circunstancias. Se removía en el asiento y no sabía cómo explicar que ya había entendido el problema, pues cuando levantaba el dedo, su interlocutor giraba sobre sí mismo y seguía hablando solo. Se llamaba Martín y tenía un problema en su empresa ya que se había propagado un rumor en la empresa y quería descubrir su origen.

Sus sospechas se dirigían hacia Eusebio, el contable, y no paraba de explicar su extraño comportamiento y la tensión existente entre ambos, aunque reconocía que era el mejor en su trabajo. El rumor trataba sobre un supuesto fraude fiscal y el contable parecía el adecuado para propagarlo. Ahora solo necesitaba pruebas.

Maus fue paciente y tras dormir incontables minutos con los ojos abiertos, le solicitó reunirse con el contable a solas, con el fin de determinar si tenía relación con la difusión de aquel dañino rumor. Tras expresar su deseo de estar en la reunión, Martín aceptó las condiciones del asesor.

Una entrevista muda con el despacho del contable

Una secretaria le invitó a entrar en la oficina de Eusebio para que esperara por el entrevistado. Declinó la oferta de sentarse y quedó observando la habitación, ordenada de forma meticulosa y con una decoración escasa, lo cual causaba un ambiente casi aséptico e impersonal.

Miró los papeles sobre su mesa y solo uno parecía irrumpir la perfecta alineación que existía entre todos los documentos. Se trataba de un post-it que decía: “Llamó tu mujer, no dejó recado”. Con indiferencia, la mirada de Maus observó la silla del contable y consideró que era mucho más cómoda que la del invitado, por lo que tomó asiento en ella.

Delante de él quedó el ordenador con un fondo de pantalla en funcionamiento en el que se veían fotos de barcos sobre un mar en calma. Aburrido y sin cuadros que mirar, observó la pared de enfrente. Una ventana dejaba ver toda la entrada de la empresa, menos una esquina debido a la inapropiada colocación de una planta en el suelo.

Aquello le dio una pista sobre la que empezó a meditar, pero el sonido de la puerta rompió sus pensamientos. Eusebio descubrió a Maus sentado en su silla, por lo que su cara dibujó sorpresa y un cabreo contenido por la corbata gris que apretaba las venas de su cuello:

El largo y confuso origen del rumor

Dos días después, Maus volvió a reunirse con Martín y aseguró conocer el origen del rumor, pero que necesitaba un momento para explicarlo correctamente, sin interrupciones. Pese a la petición, su cliente parecía impaciente y sorprendido por su descubrimiento “fue Eusebio ¿verdad?”:

Eusebio fue llamado al despacho, por lo que ahora se reunía un director fraudulento, un contable adultero y una secretaria vengativa. Maus se levantó y se desentendió de la decisión que debía tomarse en ese despacho, aún creyendo que el jefe era el principal culpable y que necesitaban pactar.

En realidad no era de su incumbencia y solo había podido demostrar algunos indicios, aunque los ex-amantes se sentían claramente sobrepasados por la fidelidad del relato, no pudiendo negarlo yexplotando en una confesión airada llena de reproches. Al asesor, todo aquello le pareció demasiado típico. El lío con la secretaria… un clásico, pero lo que le extrañó de verdad es que nadie le había preguntado por su extraño nombre… Maus.

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Imagen | Germán R. Udiz

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